Cómo ayudar a que nuestros hijos sean niños felices

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En un mundo en el cual las personas adultas cuentan con menos tiempo, una preocupación constante de los padres es saber si sus hijos están felices o si todos los esfuerzos que hacen redundan en su felicidad. Como si la falta de tiempo no bastará, los continuos avances tecnológicos hacen que algunos niños no compartan demasiado los espacios que tengan con sus familiares y amigos. E incluso algunos padres e hijos confunden el uso desmesurado de la tecnología como una posibilidad de que sean niños felices.

En Santa Alianza hemos trabajado para que nuestros niños y niñas logren sentirse tranquilos y como en casa y podemos decir, gracias a nuestra experiencia, que trabajar por niños felices hará que con el paso de los años consigamos adultos felices, sinceros y agradecidos. Gracias a esa experiencia queremos contarle algunas cosas que podrán ayudarle a usted, a su familia, a sus amigos y a sus hijos a trabajar conjuntamente por la felicidad de nuestros niños, niñas, adolescente y jóvenes.

Según estudios de psicología, la felicidad se debe en la mayoría de las personas en un 50% a lo que genéticamente nos constituye, es decir, existirá una parte de nosotros que ya viene pre configurada y será poco probable que modifiquemos. Sin embargo, tenemos la otra mitad, un 50%, el cual se divide un 10% en la actividad emocional y un 40% de lo que vivimos a diario, sumado esto, nos da el 100% para el cual debemos seguir trabajando por conseguir que nosotros y nuestros hijos o seres más cercanos sean felices.

Ese 40% de vivencias, son muy importantes. Es decir, debemos trabajar porque nuestros niños tengan gratos recuerdos, que lo que acontezca en su vida los haga niños felices. Salir al parque en un día soleado, correr, lanzarse muchas veces por el rodadero, jugar con la tierra, harán que recuerde que convivir con el medio ambiente está bien, que ensuciarse y explorar el mundo también y que si hay cosas de ir al parque que no les gustan podrán decirlo con base en su experiencia.

Otra posibilidad para trabajar por niños felices es hacer que ellos comprendan que pueden participar en la toma de decisiones del hogar. Entendemos que no puede descargar grandes responsabilidades en ellos, pero si usted quiere puede preguntarle por ejemplo cuando va a mercar, qué tipo de comida desea llevar para la lonchera y llegar juntos a consensos, de esta manera le enseñará a tomar decisiones, a argumentarlas y a respetar las de los demás en caso de que no le gusten. Pero sobre todo, se sentirá incluido y respetado por su círculo más cercano.

Recuérdeles a sus niños que dar las gracias está bien y muéstreles cuál es el motivo para darlas. De esta manera sabrán que eso que tienen ha llegado a ellos luego de un gran esfuerzo y valorarán de ésta manera lo que les rodea. En este camino, como padre o guía de los niños siempre debe tener en cuenta que es un trabajo conjunto, es decir, no toda la responsabilidad la puede depositar en los niños. Por el contrario, usted tiene un alto porcentaje de responsabilidad.

Por ello, no les ponga rótulos a sus hijos o hijas de ningún tipo. No le diga “feo” “llorón” “insoportable” “grosero” recuerde que de esta manera lo está pre disponiendo y reafirmando en su cabeza ese tipo de comportamientos. Y con el tiempo, sin quererlo el niño comenzará a intentar seguir encajando en esos comportamientos.

Recuerda que así no cuentes con mucho tiempo, siempre es importante escucharlos, ver qué tienen para contarte. Eso puede tomar 5 minutos de tu tiempo, que serán muy valorados por ellos y les hará sentirse felices y valorados por sus padres. Cuando te cuenten que han logrado algún reconocimiento, resultado positivo en su colegio, o el papel por el que tanto trabajaron para su obra de teatro, reconoce todo el esfuerzo que han hecho y muéstrales lo importante que es alcanzar metas en la vida, siempre y cuando no pases por “encima” de otras personas.

Pero si notas que hay algo de desaliento, desdén o desmotivación en su relato, también debes enseñarle que eso hace parte de la vida y que lo que debe hacer es seguir trabajando por lo que quiere. Muéstrale cuántas oportunidades más puede tener, cuanto tiempo hay por delante para alcanzarlo y destaca todas sus cualidades. Ese también será el momento para que el niño o la niña comience o aprenda a manejar sus emociones, si desea llorar permítele que lo haga pero luego muéstrale que las posibilidades son infinitas y que solo debe seguir trabajando por ello.

Los niños felices no son solo esos que sonríen todo el día, llorar también hace parte del control y el fortalecimiento de sus emociones y hará que valoren la felicidad que les rodeará casi la mayoría del tiempo en sus vidas.

Aunque los consejos podrían ser infinitos queremos cerrar diciéndote que no intentes compensar el tiempo que no pasas con tus hijos. No les lleves regalos cuando has estado mucho tiempo fuera de la casa, cuando no pudiste ir a su entrega de boletines o a su presentación de clausura del colegio. Si no pudiste asistir a sus eventos y lo sabes de antemano, háblalo con el o con ella y lleguen a acuerdos. Si deseas llevarla a algún lado, muéstrale que es por sus logros académicos o porque quieres pasar un rato en familia y no permitas que lo asocie con tu falta de tiempo.

Es normal que estés ocupado. Eso le pasa a veces a la gente adulta. Sin embargo no por eso permitas que de 1 a 10 el tiempo que le dediques a ellos sea de 1 o 2 porque lo que si debes tener claro es que los momentos gratos compartidos harán que eses 40% de sus vivencias estén llenos de más recuerdos alegres que tristes y solitarios y posiblemente redundará en una adultez de la misma manera y en madres y padres de nuevas generaciones más conscientes.

¡Ánimo, que sí se puede!

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