Casos de corrupción en Cárceles en Colombia

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Algunas de las historias de las personas que llegan a nuestra Santa Alianza De Bogotá  son desgarradoras. Las razones por las que han tenido que ser privados de su libertad resultan ser casi siempre por unan aparente falta de oportunidades o por situaciones de extrema necesidad. Sin embargo es más triste saber que aún después de que se supone que en las cárceles debe haber un proceso resocializador, muchas veces son estas las que ponen el mal ejemplo.

Hace algunos años funcionarios de la Comisión internacional de los Derechos Humanos realizaron una inspección de las cárceles en Colombia, debido a varias quejas anónimas que alegaban violaciones a las necesidades fundamentales en estas instituciones.  Ésta es una descripción de dicha inspección: Los funcionarios empezaron visitando un centro de detención en la ciudad de Bogotá, cuyo nombre permanecerá anónimo, donde encontraron una alarmante sobre población; las celdas de los prisioneros estaban mucho más allá del límite de sus capacidades, en una de estas se registraron un total de 19 personas amontonadas, en un espacio diseñado para albergar sólo a cuatro. (Tiempo 2017)

Después de que los reportes de la inspección llegaron a la oficina de la Procuraduría General, el centro carcelario fue temporalmente cerrado. Los funcionarios gubernamentales dijeron en los medios públicos que el cierre se había producido en un momento en el que ellos estaban luchando por reformar un sistema penitenciario que había dado paso a la anarquía, la corrupción y las desigualdades entre los reclusos. El centro de detención permaneció cerrado hasta que los funcionarios de derechos humanos determinaron que las condiciones allí habían mejorado lo suficiente.

Mientras que en las cárceles en Colombia, los delincuentes menores se enfrentan a condiciones similares a las de este establecimiento clausurado, algunos de los criminales más peligrosos del país son capaces de usar el poder y el dinero para obtener un trato especial y penas más cortas.

Según los funcionarios de las prisiones y de derechos humanos, alrededor del 99 % de los 40.000 mil presos del país viven en cárceles tan sobre pobladas que muchos desarrollan o potencializan enfermedades relacionadas con trastornos psicológicos. Pocos de ellos tienen acceso a programas de rehabilitación, de trabajo o estudio.  Se han visto casos donde algunos reclusos adictos venden los colchones de sus celdas por intercambio de drogas y terminan durmiendo en el suelo.

“Aquellos que buscan mejores condiciones deben pagar” aseguran que dentro de las cárceles en Colombia todo puede ser vendido o comprado. “Es una selva. En lugar de estudiar y mejorar como personas, la mayoría de los prisioneros terminan desarrollando más sus habilidades en el crimen”

Mientras tanto, los miembros principales de las bandas de narcotraficantes de las áreas de Cali y Medellín, así como los líderes guerrilleros, viven el aislamiento cómodo en cárceles de máxima seguridad. Ya no disfrutan de cárceles personalizadas con salas de conferencias y chales adyacentes como el líder el cartel de Medellín, Pablo Escobar. Sin embargo, son libres de escoger sus propias comidas, recibir visitas casi ilimitadas, ver televisión por cable, usar teléfonos celulares, y sobornar a los guardias de la prisión y a los reclusos pobres para hacer sus tareas de limpieza, entre otras.

“En Colombia parece que hay criminales de primera y segunda categoría”, dijo el Director Nacional de Defensa Pública en su momento (una oficina gubernamental de derechos humanos encargada de brindar abogados a aquellos que no pueden pagar un abogado privado), “De lo contrario, no tiene sentido que un mendigo que roba un reloj tenga que soportar condiciones inhumanas sin recibir ningún tipo de rehabilitación mientras que un narcotraficante está en una prisión segura recibiendo un trato especial”

La Contraloría General de la Nación público un informe donde criticaba duramente casi todos los aspectos del sistema penitenciario colombiano. Dijo que mientras el 23% del presupuesto destinado a reos se gastaba en el 99% de la población carcelaria común, el 54% del presupuesto restante se destinaba para mantener al 1% de los presidiarios alojados en cárceles de máxima seguridad. Las injustas diferencias entre los prisioneros son ampliamente favorecidas por los mismos guardias. “Hay complicidad entre los guardias de las prisiones y los presos” dijo la Jueza Ciro de Gallardo. “Se cubren la espalda mutuamente”.

Sólo los funcionarios de las prisiones con el apoyo de la comisión internacional de derechos humanos pueden cambiar esta grave situación de injusticia en las cárceles de nuestro país. Sin embargo, existen La Santa Alianza de Bogotá que luchan por ofrecerles a estas personas privadas de la libertad y a sus familias una vida un poco más amable y digna. Nuestro proyecto “Apuéstale a la libertad” En este orden de ideas, contamos con el programa “Apuéstale a la Libertad” donde los hijos de padres que están recluidos en centros penitenciarios, reciben asistencia humanitaria, educativa y medios de desarrollo integral. Este programa también va orientado a los padres que reciben asistencia humanitaria y asesoría familiar, para que cuando terminen su condena, pueda recuperar a sus hijos de la mano de Dios.

Tú también puedes hacer la diferencia en la vida de estos niños y sus familiares, de aquellos que se encuentran presos en las cárceles en Colombia, participando de nuestras actividades o haciendo alguna donación. Te invitamos a que hagas un recorrido por nuestra página web para que tengas información de primera mano acerca de la evolución de nuestros proyectos y puedas saber los pasos a seguir para hacer efectivas tus donaciones.

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